Virtualizar

Virtualizar o no virtualizar

En un principio, una empresa que se acaba de formar no tiene en mente la opción de virtualizar, quizá incluso no sepa qué es.

Sin embargo, a medida que una empresa crece va adquiriendo más equipos informáticos y establece distintos entornos para utilizar herramientas tecnológicas concretas: servidores de correo como Outlook, herramientas de gestión de base de datos como un CRM, etc. El crecimiento de una empresa acaba traduciéndose en un aumento de servidores, en una mayor dificultad para la gestión y el control del hardware, y finalmente, en un incremento de los costes empleados en obtener un buen funcionamiento del entramado informático. Llegados a este punto, el responsable de IT y el responsable de finanzas comienzan a preguntarse qué pueden hacer para reducir los costes y mejorar la eficiencia. La solución es virtualizar.

Si la respuesta parece tan obvia, ¿Por qué no lo llevan a cabo todas las pequeñas y medianas empresas? Lo que resulta imprescindible aclarar es que la virtualización no es una solución exclusiva de las multinacionales. Virtualizar reduce los costes de capital y los gastos operativos gracias a la automatización, requiere menos hardware y aumenta la productividad de los trabajadores gracias a una gestión simplificada. Por tanto, virtualizar aporta ventajas competitivas determinantes y accesibles para cualquier empresa sin importar el sector en el que desarrollan su actividad ni el tamaño o número de trabajadores que estén empleados.

Por ahora tenemos claras sus ventajas, pero ¿Qué es virtualizar? La virtualización surge del mal aprovechamiento de un servidor. En un mismo servidor podrían llegar a ejecutarse hasta 16 máquinas virtuales, según un estudio de Forrester.  Así, a través del software se pueden crear diversas máquinas o entornos virtuales dentro de un mismo hardware. Por tanto, virtualizar implica reducir en el espacio físico al reducir el hardware y optimizar el grado de uso de los recursos informáticos. Normalmente se aprovecha menos del 30% de la capacidad de un servidor, sin embargo, al virtualizar se consigue aprovechar el 100%.

Conocer qué implica la virtualización ayuda a reducir el miedo ante el desconocimiento de no saber qué hay detrás de la pantalla del equipo informático. La virtualización no significa romper con todo y partir de cero, sino que se puede hacer de manera gradual. Se puede comentar desde el hardware hasta donde se necesite. Por tanto, virtualizar implica aprovechar la tecnología para cambiar y apostar por la eficiencia tecnológica.

 Una de las grandes ventajas de la virtualización es que da flexibilidad para elegir cuándo cambiar el puesto, las aplicaciones y los datos asociados. De hecho, gracias a la virtualización se pueden usar dispositivos antiguos alargando así el ciclo de la vida del hardware.

En definitiva, la virtualización responde a la pregunta de qué necesita realmente el usuario para trabajar. Igualmente, como mencionamos anteriormente la virtualización aumenta la productividad al simplificar la gestión y agilizar las tareas.

Podemos concluir diciendo que la virtualización supone una ventaja competitiva para las pequeñas y medianas empresas a tener muy en cuenta. Además, las pymes que apuestan por la virtualización crecen más rápido.

Por ello, desde SOFECOM queremos ofreceros nuestro servicio de virtualización. Para más información podéis conocer los beneficios de virtualizar en nuestra página web o contactarnos a través de nuestro correo electrónico.